En una de las calles hacen una pequeña zanja, para meter los tubos que van en los embornales que van haciendo a la paz.
Mientras que la máquina del martillo, va rompiendo el banco que hay en la zanja, esta se va haciendo cada vez más profunda.
Los camiones descargan la tierra que van sacando, para que después la máquina la extienda y el rulo va detrás alisándola para que se quede sentada.
En medio de la calle ponen un registro, con la ayuda de la máquina, lo tapan una vez puesto con la tierra que vacían los camiones que vienen de otros sitios.
Una vez terminado el registro, siguen poniendo los tubos, en este caso van poniendo dos a la vez junto con los desagües de las tuberías de las casas.
Al final de la calle junto con la de banco de Jabalquinto, doblan la esquina. La máquina de martillo sigue rompiendo el banco que hay para seguir calle abajo donde va parar justo en el medio de la calle que atraviesa, antes de llegar a la carretera.
La máquina va sacando las piedras que hay dentro de la zanja, y las van echado al camión, para ir poniendo los tubos detrás, mientras van tapando el camino, detrás van refinando para poner el alquitrán.
Una vez descargado el camión los hombres van extendiéndola, pasando el rulo mientras que en la otra calle sigue haciendo la zanja hasta llegar a su término.
Una vez acabado de poner todos los tubos, los tapan para cuando vayan a poner el alquitrán, primero echan un liquido que lleva el camión, lo mezcla con la grava, lo echan sobre la calle para asfaltarla.
Justo en la calle que atraviesa hacen un registro donde van a parar los tubos, los unen con ladrillos y le echan un camión de hormigón. y van haciendo los embornales
Así quedan terminadas las dos calles del barrio de Inmaculada.